De fiebres y otros calores…

No, querida blogosfera, esto no ha sido un amago de blog ni una fiebre por mi parte…sigo aquí, con las mismas ganas y fuerzas que al principio, y no os imágináis (en adelante, me permitiré el lujo del tuteo, pues, al fin y al cabo, pretendo encontrarme entre amigos) lo que me apena tener que empezar mi tercer post pasada semana y media desde el último y con excusas, pero sinceramente, no puedo hacerlo de otro modo, y es que se me han juntando varias cosas y me ha pasado de todo…conforme me vayáis conociendo os daréis cuenta de que esto es muy habitual en mi, y que la frase que más escucho sobre mi es esa de “es que lo que no te pase a ti…”.
Habréis pensado que desde que recibí a mi maromi me fui con ella a maromear y no hemos parado, hasta el punto de que el blog ha pasado a un segundo plano, y si bien lo del maromeo es verdad, en cuanto al blog ha ocurrido más bien al contrario, desde que se lo dí a conocer he contraído un mayor compromiso con el mismo, si cabe.
Cierto que durante el fin de semana estuve bien centrada en el disfrute de mis maromeos personales, los cuales me hubiera gustado plasmar casi en tiempo real en este espacio, pues han dado mucho de sí, ya que me ví atacada por varias fiebres:
Por supuesto, la fiebre de la roja y la Eurocopa, aunque ya esté todo dicho y extemporáneamente, no puedo dejar de mencionar el partidazo, pues, aunque no me gusta el fútbol (es más, debo confesar que incluso le he cogido manía a dicho deporte gracias a un ex-novio…), pero cuando juega una final España no me la pierdo, y en mi caso, incluso tenía más emoción, ya que lo estaba viendo con mi maromi, cuyo novio es italiano…¡Qué bien me lo pasé con el partido!
Pues nada, sirva este pequeño inciso para dar mi humilde enhorabuena a los jugadores de la Selección Española por la victoria, sin duda la merecieron y fueron un ejemplo de juego limpio y deportividad.
Por otra parte, también sufrí una fiebre del sábado noche, en toda regla….de esas conversaciones que empiezan por casualidad y como quien no quiere la cosa (aunque hay que reconocer que la predisposición de ambas partes era palpable) empieza a subir el voltaje y la tensión sexual no resuelta (o más bien reprimida) y acaba tan cargada de contenido erótico que hubo de ponerle fin con una duchita fría…aún me parece un poco pronto postear relatos eróticos (que bien que los leo y escribo, que conste…), pero considero que aún no tengo suficiente confianza con la blogosfera, y que además hay más aspectos e historias sobre mí que debo contar primero… todo se andará. Lo que es seguro que ya tengo (en realidad, siempre lo tuve) ilustrador para mis historias, sean eróticas o no… Ya iré desgranando el asunto, que buena tela que tiene para cortar…
Pues bien, después de un unos días tan tórridos y entretenidos, en el que la protagonista de las portadas de las noticias en televisión (con permiso de La Roja) ha sido la ola  de calor que arrasó La Península Ibérica (no sé si será debido a que yo, nacida en Córdoba y después de muchos años de vivir en Sevilla, estoy más que acostumbrada al calor sofocante- o como decimos en el sur, las calores, pero me pregunto ¿désde cuando es un hecho noticiable que haga calor en verano?¿o que haga frío en invierno?…en fin, supongo que entrarán a formar parte de las preguntas sin respuesta…)
Tal ha sido la temperatura por estos lares, y la fiebre literaria que me ha subido estos días, que mi pobre portátil no ha podido aguantar más los “calentones” a los que lo he sometido, y me falló el disco duro, o mejor dicho, “petó”…
Así que el pobre ha tenido que pasar otra vez por la UVI…menos mal que el informático al que se lo llevo es muy competente y trabaja rápido y fenomenal, pero aún así, el pobre mío no se ha librado del formateo…otra vez…y ello, con la consiguiente pérdida de todos mis datos, documentos, imágenes…menos mal que suelo ser precavida y regularmente guardo copias de seguridad de todo, porque conociéndome, la que puede acabar infartada en la UVI soy yo con los sustos que me llevo con estas cosas, pero en esta ocasión la última copia de seguridad se hizo una semana antes del triste acontecimiento, y  da la casualidad de que justo esa semana había trabajado febrilmente en mi novela, por lo que he perdido algunos capítulos…no es que sea una pérdida irreparable, pero es grande la impotencia que siento, no puedo evitar un ligero desánimo y la sensación de que lo que reescriba no será tan bueno como lo que tenía escrito, o que no me voy a acordar palabra por palabra…en fin, que no cunda el pánico, hay cosas mucho peores, desde luego.
Sé que ello no sería excusa para abandonar el blog,…¡ni que mi portátil fuera el único ordenador de la tierra!, pero lo cierto es que precipitadamente me ví montada en un avión rumbo a Barcelona por motivos de trabajo (mi profesión y actual situación laboral también merecerán un post aparte…), y entre el poco tiempo libre que he tenido durante toda la semana, que no he sido capaz de encontrat una conexión a Internet medianamente decente , y que, aunque para algunas cosas soy muy previsora, no lo fui para dejar programados los post…pues eso, que soy un desatre y así me veo, con el blog desactualizado y un tercer post explicatorio de mis cuitas y excusas varias…intentaré que no se vuelva a repetir, al menos es mi deseo…así que vayan por delante mis disculpas y mejor propósito de enmienda a este respecto.
¿A alquien le pasa igual que a mí?¿a veces os parece que basta que algo os interese para que todo se confabule en contra?
Con cariño, La Maroma “hackeada”.