El espantapájaros

Si los pájaros te miran extrañados, debe ser que algo no estás haciendo bien”, pensaba mientras escrutaba con detenimiento su atuendo y su postura, comprobando que todo estaba en orden: la camisa de cuadros, perfectamente deshilachada; los parches de su roído pantalón; el sombrero correctamente descolocado, su áspero cabello pajizo… ¡si incluso tenía los brazos vacíos firmemente abiertos en cruz!

¿Cómo puede ser? ¿Por qué no quieren posarse plácidamente al sol mientras vemos las nubes en su lento pasar? No entiendo nada…” se lamentaba sin ser consciente de cuán alto estaba dejando latir su pobre corazón.

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